Debimos tener muchas ganas de ver el Montseny,
porque era el único día de la semana que casi por obligación
debemos levantarnos tarde. Era, efectivamente, domingo. A las siete
de la mañana estamos todos plantados en el árbol de San Andrés tal
como si de la preparación de una marcha se tratara. Nos presentamos
6 ciclistas (Antu, Pere, Iván, Rubén, Jonatan y yo) desesperados
por escalar puertos largos con unas buenas vistas. Con una sonrisa de
oreja a oreja y con la moral más alta que la prima de riesgo.
Llegamos a Sant Celoni, un pueblo que varios de nosotros conocemos
por ser la entrada a uno de los puertos más duros de Cataluña: el
gran Turó de l' Home. También es la entrada al puerto que va a
Santa Fe; que sin ser tan duro es más largo y mina mucho las
piernas.
La subida al puerto del Turó de l' Home se hace casi de paseíllo, como para calentar las piernas. Todos disfrutamos del paisaje, de los árboles, y de las "rampillas" que se nos presentan. Sin embargo, poco antes de la zona "dura" de verdad (a causa del mal asfaltado y de la fuerte pendiente) que son los 6 Km finales, hago una serie que dura 25 minutos, ya que hacía 5 días que no hacía y ya tocaba. Durante mi ascensión me suben las pulsaciones alrededor del 90% de mi pulso máximo, y mientras tanto voy pensando en ir esquivando baches, grava y las magníficas curvas de este final de puerto; también a la nieve, que a medida que se gana altura va cogiendo protagonismo, hasta el punto que hay dos trozos en que deja solo un palmo de asfalto por invadir. Seguidamente llegan Iván y Pere más frescos que dos aceitunas, y seguidamente Antu, Jonatan y Rubén, éste último, deleitado con la subida, se le nota contento y emocionado con las vistas y nos promete a todos volver expresamente para subirlo otra vez. Debido a la altura del lugar, nos apresuramos para hacernos las fotos, comer un poco y bajar, ya que hace un frío que pela. Lo hacemos con precaución, y nos disponemos a subir el puerto de Santa Fe, donde notamos como el cuerpo nos pide intensidad, aunque sea sólo para calentar las piernas.
Es comenzando el puerto donde vamos detrás Pere e
Iván, poco a poco van subiendo la intensidad. Son muchos kilómetros
hasta el final del puerto, y a mi me apetece también entrar en
calor, asi que ponemos los tres marchita, y subimos a buen ritmo, a
mitad del puerto Pere decide bajar la intensidad ya que se va pasando
de pulsaciones e Iván decide quedarse con él, yo también decido
quedarme pero al final opto por continuar con el ritmo que llevábamos
antes. Una vez en Santa Fe doy media vuelta y me encuentro a Pere e
Ivan, éste último tiene una rueda pinchada, y cuentan que faltan
aún 3 km para coronar; pongo marchita otra vez y pasados 3 km no
veo ningún cartel de final de puerto. Decido girar y me encuentro a
Antu, que me propone tirar un poco más para abajo, a ver si vemos el
dichoso cartelito. Bajamos y bajamos y nada del cartelito, y es justo
en la frontera con la provincia de Gerona donde decidimos volver. Así
que subimos tooooodo lo que bajamos y nos encontramos a Pere, Iván y
Jonatan con cara de: ¿Pero dónde os habíais metido?. Allí me
entero que Rubén, tuvo que volver al coche ya que tanta subida no
era bueno para el entreno de un triatleta. Así que nos espera ya en Sant Celoni.
Seguidamente volvemos cerca de Santa Fe, donde hay
un desvío que conecta con el tramo final del Turó de l'Home; y
bajando, antes de llegar a Sant Celoni, nos desviamos hasta
plantarnos a los pies del Collformic. Sin embargo nos miramos las
caras y viendo que hacía calor, que es un puerto largo y duro, y que
era tarde, decidimos ir directamente para el coche. Es en ese tramo
de 4 o 6 km de bajada donde pincho dos veces y pienso que qué suerte
haber pinchado estando casi al final. Iván y yo nos vamos
intercambiando las manchas y vamos rodando como podemos. En fin un
bonito domingo, un día soleado con un paisaje idílico y con la
compañía ideal de los compis del club.
Miquel
















